Aviso

¿Reflujo o Alergia a la leche?

Share

 

El reflujo es un problema frecuente en la consulta pediátrica, a veces demasiado frecuente, incluso para algunos pediatras es la única causa de todos los males del niño, sin embargo este reflujo puede confundirse o ser causado por otro problema menos conocido como alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV)

ya que ambos problemas comparten muchas características comunes; se ha calculado que hasta un 42% (quizá más) de los pacientes con reflujo sufren también de APLV y mejoran sus síntomas con un tratamiento adecuado. Desgraciadamente muchos pediatras desconocen aún del problema, incluso algunos gastroenterólogos y alergólogos pediatras lo desconocen o no tienen la experiencia para tratarlo adecuadamente.  Es un problema bien conocido en Europa y esta emergiendo como un problema frecuente en Estados Unidos y es importante que lo conozcas ya que tu hijo puede padecerlo.

 

 

Alergia a las Proteínas de la leche de vaca (APLV)

La caseína y las proteínas del suero de la leche (alfa y beta lactoalbúmina) son los principales componentes proteicos de la lecha de vaca. La alergia a las proteínas de la leche de vaca(APLV)  se genera como reacción al consumo de  ellas,  ya que  el organismo no las reconoce como propias. Estas proteínas son el componente principal de las fórmulas infantiles, por lo que es casi seguro que todos los niños recibirán fórmula en su estancia hospitalaria en el cunero durante las primeras horas de vida. Debido a esto algunos niños pueden quedar sensibilizados ante estas proteínas y presentar posteriormente manifestaciones al consumirla. Se ha calculado una incidencia de APLV en 0.3-7.5%. Además incluso los niños alimentados al seno materno pueden llegar a sensibilizarse si la mamá consume alimentos que contengan proteínas lácteas.

También existen niños en donde no se demuestra alergia pero presentan síntomas como vómito o reflujo asociado al consumo de proteínas de la leche de vaca y que se considera Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.

Es importante que no se  confunda la APLV con la intolerancia a la lactosa (un azúcar de la leche), que se presenta por deficiencia de la enzima que digiere dicho azúcar y no tiene nada que ver con APLV.

El tratamiento es la eliminación de las proteínas de la leche de la dieta del niño mediante fórmulas extensamente hidrolizadas (que contienen solo fracciones de las proteínas y que no son reconocidas por el organismo) o mediante fórmulas de aminoácidos, donde las proteínas de la leche son fraccionadas a su mínima expresión, el problema de estas últimas fórmulas suele ser su alto costo (aproximadamente $800-$900 una lata). Sin embargo se ha visto en diversos estudios que estas últimas fórmulas pueden mejorar notablemente todos los síntomas en pacientes con diagnóstico de ERGE.

 

ERGE:

 

Reflujo y enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE)

El reflujo se puede definir como el paso de contenido gástrico al esófago mientras que regurgitación es el paso del contenido gástrico a boca del niño y ambos son fenómenos “normales” en todos los lactantes (reflujo normal o fisiológico), y no debe de producir molestia alguna, mientras que la asociación con síntomas se considera como enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) en el cual se suele utilizar como tratamiento una fórmula antirreflujo, un medicamento procinético (mejoran el vaciamiento gástrico evitan el reflujo) y un antiácido que en muchos casos no siempre resuelven los síntomas y el niño puede recibir diversas consultas y tratamientos e incluso puede ser sometido a cirugía sin haberse pensado siquiera en la posibilidad de APLV. Se calcula que la incidencia de reflujo es de aproximadamente 10%.

En muchos de los casos que no responden al tratamiento médico incluso se somete al paciente a cirugías que evitan el reflujo, pero ¿y si no es reflujo?.

 

Síntomas comunes:

Tanto ERGE como APLV comparten varios síntomas, lo cual suele hacer que el diagnóstico se confunda:

Llanto

irritabilidad

rechazo al alimento

vómito, regurgitaciones frecuentes

retraso en el crecimiento

anemia

sibilancias (se presenta silbido al respirar y se puede confundir con una crisis asmática)

 

trastornos del sueño (dificultad para conciliar el sueño, sueño intranquilo)
También se ha descrito esofagitis y gastritis en estos pacientes.

Algunos síntomas adicionales propios de APLV son: Dermatitis o eczema atópico, diarrea, sangre en las evacuaciones, estreñimiento, congestión nasal, rinitis y otros síntomas respiratorios.

 

El problema:

Tanto la enfermedad por reflujo como la alergia a las proteínas de la leche de vaca comparten muchas características comunes y los pacientes que han sido diagnosticados como ERGE pueden cursar con APLV sin haber sido correctamente diagnosticados, por otro lado la APLV puede ser causa directa de ERGE y algunos pacientes pueden tener hallazgos francos de ERGE causado directamente por la APLV.
Podemos entender que es posible que algunos pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca sean tratados como reflujo e incluso  puedan ser sometidos a tratamiento quirúrgico debido a esta posibilidad. Por ello es importante descartar la posibilidad de APLV antes de establecer el diagnóstico de ERGE, ya existen publicaciones que sugieren esta medida para determinar un diagnóstico preciso de ERGE y evitar pasar por alto el diagnóstico de APLV.

El diagnóstico de APLV rara vez se sospecha en la consulta pediátrica y se suele diagnosticar como ERGE. Además muchos de los casos ERGE cursan o son causados por APLV y no son diagnosticados como tal.

Los casos de ERGE severo con mala respuesta al tratamiento deberían de ser valorados para descartar APLV, sobre todo aquellos casos donde se piense realizar tratamiento quirúrgico.

En los casos en donde podemos establecer un diagnóstico de APLV, el paciente puede mejorar notablemente de sus síntomas de reflujo con el uso de fórmulas especiales, pudiendo evitarse el tratamiento quirúrgico en muchos de estos pacientes. En algunos casos puede requerirse incluso una fórmula de aminoácidos.

Además es importante tomar en consideración que actualmente muchos pediatras e incluso gastroenterólogos y alergólogos no tienen conocimiento o experiencia con este tipo de diagnóstico.

 

Diagnóstico:

El diagnóstico puede no ser sencillo, ya que muchos de los estudios de reflujo pueden mostrar alteraciones comunes a ambos problemas, es muy importante analizar con cuidado los datos y sobre todo sospechar de la posibilidad de APLV como causa del reflujo o como la causa directa del problema de nuestro paciente.

Los datos clínicos suelen ser muy sugestivos cuando se tiene experiencia con este problema, la SEGD suele aportar datos importantes cuando es interpretada cuidadosamente por un radiólogo con experiencia en este problema.
La confirmación puede realizarse mediante pruebas especiales de laboratorio aunque en muchos casos cuando el cuadro es característico podemos confirmar el problema al observar una mejoría importante de los síntomas con un tratamiento adecuado.

Tratamiento:

Podemos decir que en muchos casos el reflujo puede ser una manifestación de la APLV y no la enfermedad que afecta a nuestro paciente. El cambio de fórmula suele resolver rápidamente los síntomas del paciente, aunque a veces es necesario que el paciente se adapte a la nueva fórmula. Generalemte debemos esperar un periodo de 2 semanas para evaluar los cambios con el tratamiento. El manejo antireflujo debe de continuarse temporalmente ya que como vimos, este puede coexistir y ser causado por el problema de APLV.

Prevenir el reflujo:
Es muy probable que con lactancia materna exclusiva y una dieta materna adecuada podamos prevenir muchos casos de supuesto reflujo, ya que observamos que el reflujo es casi inexistente en estas pacientes. Las tomas de fórmula que el niño toma posteriores al nacimiento suelen ser  de fórmula y su primer contacto (muy temprano) con las proteínas de la leche de vaca y en algunos casos la forma de que queden sensibilizados a esta.

Conclusiones:
Podemos concluir que si bien la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) puede existir como una enfermedad única, es cierto que muchos casos diagnosticados como ERGE puedan ser debidos a alergia o reacciones adversas a las proteinas de la leche de vaca y la incidencia real de ERGE sea mucho más baja de lo que se piensa, ya que en mi experiencia particular hemos observado una baja incidencia de este problema con medidas preventivas que evitan la sensibilización a las proteínas de la leche y el uso de seno materno exclusivo. De cualquier forma es importante analizar cada caso en particular para tener un diagnóstico y tratamiento precisos.
Existe ya publicada mucha información al respecto y es importante descartar siempre la posibilidad de alergia (principalmente a las proteinas de la leche de vaca) en los casos detectados de enfermedad por reflujo gastroesofágico.

 

Comparte esto

Información adicional