Posterior al nacimiento y durante el periodo de lactancia, los mamíferos se alimentan de leche, la cual es específica para
cada especie, en el caso del ser humano, algunos niños son alimentados al seno materno con leche humana, pero muchos son alimentados con fórmulas "maternizadas" que son modificaciones de la leche de vaca, sin embargo estas fórmula contienen proteínas diferentes a las humanas y que son capaces de producir efectos adversos en el niño.
Si bien muchos niños alimentados con fórmula no sufren síntoma alguno, no sabemos a ciencia cierta quienes pueden presentar el problema, incluso en los niños alimentados al seno materno, la dieta de lácteos de la madre puede producir el problema en los niños más sensibles.
La alergia o intolerancia a las proteínas de la leche se genera por el paso de proteínas hidrosolubles de alto peso molecular, las cuales pasan a través de un intestino inmaduro y provocan sensibilización del cuerpo ante dichas proteínas, debido a que los mecanismos implicados en la reacción a dichas proteinas no siempre son alérgicos, por ello algunos prefieren el término intolerancia más que alergia.
La alergia a las proteína de la leche es la más frecuente en el ser humano, seguido por la intolerancia a la soya. Se sabe que la lactoglobulina es el principal alergeno en la leche. Se calcula que 6-8% de los niños menores de 2años pueden encontrarse afectados. Es de entenderse que este es un problema de niños pequeños. Manifestaciones:
Las manifestaciones pueden ser variadas y dependen del sitio principalmente afectado, por lo que comúnmente se pueden confundir con diversas enfermedades como reflujo, constipación, asma, diarrea. etc.
Digestivas: Reflujo, cólicos, estreñimiento, diarrea, vómito Respiratorias: Espasmo bronquial, infecciones respiratorias frecuentes, rinitis, otitis media, tos Cutáneas: Dermatitis atópica, rashes, urticaria Sistémicas: Peso bajo Los síntomas digestivos suelen ser los más frecuentes (50-80%), cutáneos (20-40%) y los respiratorios (4-25%).
Diagnóstico: Los datos clínicos pueden ser muy sugestivos del diagnóstico en muchos casos, sin embargo la confirmación se puede realizar en el consultorio mediante pruebas cutáneas de parche para confirmar que existe una alergia a las proteínas lácteas. o mediante pruebas de sangre que detecten los anticuerpos contra el alimento en cuestión. Tratamiento: Consiste en la erradicación de las proteínas de la leche de la dieta del niño, mediante el uso de fórmulas especiales "hidrolizadas" en donde las proteínas de la leche son fraccionadas para que no produzcan efectos nocivos. Pronóstico: El pronóstico es bueno ya que se considera que la inmensa mayoría de los casos se resuelven a los 5 años, edad en que madura la mucosa intestinal y se vuelve tolerante a las proteínas de la leche, en la mayor parte los casos los síntomas suelen resolverse entre 1-2 años de edad. Prevención: Los hijos de padres con antecedentes alérgicos importantes deberían de someterse a una dieta libre de lácteos durante el embarazo para prevenir la sensibilización durante la gestación. La práctica del seno materno disminuye mucho el problema de alergia y el uso de fórmulas hipoalergénicas puede prevenir la sensibilización del niño. |