¿Sabías que la alimentación en la infancia juega un papel principal para tener una adecuada salud ósea en la edad adulta?
Esto se debe a que el periodo de máxima acreción o acumulación de calcio en los huesos es alrededor de los 13 años en las niñas y de los 15 años en los niños, por lo que asegurar un adecuado aporte de éste mineral durante ésta etapa es importante para asegurar una buena salud ósea en la edad adulta.
Sin embargo, actualmente es muy difícil que un niño ingiera la cantidad necesaria de calcio para un desarrollo optimo de sus huesos, especialmente en la adolescencia. Unas malas prácticas de alimentación, como el preferir refrescos en lugar de lácteos, y un inadecuado estilo de vida, repercuten de manera negativa sobre la salud ósea.
Existen varios componentes de la dieta que juegan un papel importante en la formación de huesos sanos. Por ejemplo, la vitamina D es necesaria para una absorción eficaz del calcio; la ingesta en exceso de proteína (debido al alto contenido de fósforo) acelera la pérdida ósea; la fibra y otras sustancias presentes en alimentos como los oxalacetatos y fitatos pueden disminuir la biodisponibilidad del calcio ya que se unen a éste en el intestino, evitando su absorción y finalmente la cafeína, la cual incrementa la perdida renal e intestinal de calcio. En los últimos años se ha prestado especial atención al efecto de las bebidas carbonatadas y refrescos sobre la mineralización ósea, encontrándose una relación importante entre el consumo de éstas bebidas y la inadecuada mineralización; la explicación a esto se atribuye al alto contenido de fosfatos de éstas bebidas.
En cuanto al estilo de vida, se ha asociado la inactividad y falta de ejercicio con el desarrollo de osteoporosis. El ejercicio físico que implica carga puede reducir la pérdida de hueso e incrementar la masa ósea, ya que ese pequeño “daño” al hueso favorece la remineralización osea.
Como puedes ver, asegurar una adecuada salud ósea de tu hijo está en tus manos. Solo hay que enseñar y reforzar adecuados hábitos de alimentación para cubrir el requerimiento de calcio (500-800 mg/día en preescolares y escolares y 1200 mg/día en adolescentes). La dieta debe de incluir lácteos como yogurt, queso, leche y jocoque así como sardinas y charales, todos éstos alimentos considerados las mejores fuentes de calcio de la dieta. Las verduras de hoja verde oscura también contienen calcio, sin embargo éste no es de buena disponibilidad debido al contenido de fibra y oxalatos, los cuales inhiben su absorción. El contenido de calcio en los cereales depende de que tan molido este el grano; los granos integrales contienen mayor cantidad de calcio, aunque el mayor contenido de fibra también puede interferir con su biodisponibilidad. Existen en el mercado una gran variedad de alimentos fortificados que resultan una buena opción para cubrir el requerimiento de calcio, como los cereales para el desayuno, los jugos fortificados y en México, la tortilla.
Si enseñas a tu hijo a llevar una buena alimentación, rica en alimentos en calcio y evitando alimentos que interfieren en su absorción, además de inculcar en tu hijo el hábito de la actividad física puedes lograr que forme huesos sanos y fuertes, asegurándole una mejor calidad de vida y disminuyendo el riesgo de osteoporosis en el futuro.