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Alergias alimentarias en la infancia La alergia alimentara es una reacción inmunológica que aparece tras la ingesta de algún alimento o aditivo. Aproximadamente del 6 al 8 % de todos los niños llegan a presentar alergia a algún alimento, siendo las más comunes la alergia a la proteína de la leche de vaca, proteína de la soya, pescado, huevos y cereales. Otros alimentos a los que un niño puede presentar alergia incluyen las moras, nueces, cacahuates y el chocolate.
Los síntomas pueden ser gastrointestinales (dolor y distensión abdominal, diarrea, malabsorción, falla de crecimiento, náusea, vómito y estreñimiento), cutáneos (dermatitis atópica, comezón, eccema), respiratorios (asma, tos crónica, rinitis) así como dolores de cabeza y cambios en la conducta.
El tratamiento consiste en eliminar el alimento alergénico de la dieta del niño. En la mayoría de los pacientes la alergia desaparece alrededor de los 3 a 5 años de edad, con excepción de las alergias a los cacahuates, pescado, mariscos y nueces. La reintroducción de los alimentos y la manera de reintroducirlos debe de estar determinada por el médico y depende de la edad del niño y los síntomas de la presentación de la alergia.
Las alergias a un solo alimento, con excepción de la leche, generalmente no representan riesgo nutricional alguno para la mayoría de los niños. Sin embargo, ciertas combinaciones de dos o más alergias alimentarias llegan a impedir que la dieta del niño sea una dieta adecuada que cubra con todos los requerimientos de macro y micronutrimentos. En estos casos la evaluación por un nutriólogo certificado es necesaria, para que éste realice una evaluación del estado nutricio y pueda proporcionar información, educación y sugerencias para lograr que la dieta aporte el total de nutrimentos necesarios para un adecuado crecimiento.
¿Qué puedo comer?
Esta es la principal preocupación al diagnosticarse una alergia. La tarea en éste caso es aprender a sustituir el alimento para seguir con una dieta bien equilibrada y adecuada.
Las proteínas son el grupo de nutrimentos con mayor potencial alergénico, sin embargo existen una gran gama de productos que pueden utilizarse para cubrir el requerimiento de éstas; por ejemplo, en el caso de una alergia al pescado pueden seguirse utilizando pollo, res, queso, embutidos o cerdo para obtener la cantidad de proteína que requiere el organismo, además de que al combinar leguminosas con cereales se aporta proteína de la misma calidad que una proteína de origen animal.
Cuando existe alergia a la proteína de la leche deben de incluirse alimentos no lácteos que logren aportar el requerimiento mínimo de calcio, y, en caso de no ser así, iniciar el tratamiento con algún suplemento de calcio y vitamina D.
En la alergia al huevo se deben de utilizar algún suplemento de éste para poder hornear y preparar platillos, sin embargo el no incluir huevo en la alimentación no representa problema nutricional alguno.
En el caso de alergia a cereales, como el maíz o el trigo, lo recomendado es utilizar algún otro grano o harina para preparar el platillo. El problema surge cuando existe alergia al Gluten, en cuyo caso es indispensable eliminar el trigo, avena, centeno y cebada. Debido a que éstos cereales son agregados y utilizados en la preparación de la mayoría de los productos de panadería, panes, galletas, cereales y pastas, así como agentes espesantes y conservadores en varios productos industrializados, es necesario reemplazar dichos alimentos por alimentos especiales sin gluten ó en su defecto, hornear y elaborar nuestros propios productos y así estar seguros de que son totalmente libres de gluten.
En toda alergia o intolerancia alimentaria es indispensable LEER LAS ETIQUETAS MINUCIOSAMENTE, buscando ingredientes prohibidos dependiendo de la(s) alergia(s) que se presenten. Es común que los fabricantes cambien los ingredientes de sus productos constantemente, por lo que no debemos confiarnos con leer etiquetas una sola vez.
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