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Infección por Virus del Papiloma Humano su Prevención y su Tratamiento
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- Categoría: ARTICULOS DE GINECOLOGIA
- Publicado el Viernes, 26 Marzo 2010 07:15
- Escrito por Jorge Tirado Chávez
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Introducción
De nueva cuenta estamos hablando de un tema de interés para todas ustedes y muy de moda en la actualidad por su abertura informativa y su real epidemia. La infección por virus del papiloma humano, su prevención y su tratamiento; en nuestros días es una realidad que cada vez se hace más común, porque esta infección se da con más frecuencia y también porque, se encuentra una mayor posibilidad de establecer un diagnóstico más temprano, oportuno y con una posibilidad real de una excelente calidad de vida en prácticamente todas las personas que son portadoras del mismo.
Virus del Papiloma Humano
Desde, el punto de vista molecular, existen más de 200 serotipos o variantes del virus del papiloma humano, a los cuales se les ha denominado con números progresivos; de todos ellos, solo, a algunos se les ha relacionado con la aparición de enfermedad en el humano. Muchos de estos virus han pasado de los animales al hombre, en especial de algunos mamíferos.
Por desgracia, el virus del papiloma humano tiene la capacidad para infectar la piel y las mucosas del área anogenital y la cavidad oral (boca garganta) y el tracto respiratorio (laringe), este último caso, es más común en los niños pequeños por la transmisión que puede llegar a darse de la madre al feto durante el nacimiento, al paso del mismo por el canal del parto.
En la piel las manifestaciones son habitualmente verrugas cutáneas, llamadas vulgarmente verrugas vulgares, las cuales pueden llegar a ser muy dolorosas. Las lesiones anogenitales incluyen a las verrugas genitales, conocidas como condilomas acuminados en las mujeres y cresta de gallo (crista galli), en los hombres; los virus comúnmente asociados son el 11 y 6; estos virus también pueden producir verrugas en el cuello del útero (cervix), vagina, escroto, uretra y ano.
En el caso de la boca y la garganta se puede producir papilomatosis (verrugas) orales y papilomatosis laringea y en algunos casos hasta papilomatosis en la conjuntiva del ojo y papilomatosis nasales. Importante es, que las lesiones visibles (condilomas) papilomatosis son asociadas a los virus de bajo riesgo, pero es importante hacer saber que esto no excluye que existan infecciones concomitantes de alto riesgo al mismo tiempo o que no puedan desarrollar en un futuro una lesión maligna del cuello de la matriz.
Se les ha dado una subclasificación como de bajo riesgo (virus 6, 11, 40, 42, 43, 44, 54, 61, 70, 72, 81 y CPG 108), son los que tienen el potencial de involucionar o de tener un regresión hacia la normalidad; los cuales como ya mencionamos pueden hacer que aparezcan lesiones llamadas verrugas o papilomas, o cuando son muchos, papilomatosis; el tiempo entre la adquisición de la infección y el tiempo que tardan en aparecer las manifestaciones va de semanas hasta años.
Los de alto riesgo (16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 66, 68, 73 y 82), tienen un mayor potencial de evolucionar (pero no es obligado que lo hagan) a formas malignas (cáncer), pueden pasar asintomáticos por largos periodos de tiempo y pueden llegar a tardar hasta 30 años en dar lesiones malignas, que antes han pasado por un largo periodo de tiempo, en donde hay una progresión en las formas premalignas de la enfermedad, lo que se reporta en colposcopias como lesiones de bajo y alto grado (no son cáncer pero están migrando hacia ese punto). Siendo el 16 y el 18, los responsables de poco más del 80% de las lesiones malignas del cuello de la matriz o cérvix y de ellos dos, el 16 es el que más frecuentemente se ve involucrado en el desarrollo de cáncer del cuello de la matriz.
La formas premalignas pueden ser reportadas en el papanicolau o biopsia como NIC’s –grado I, II o III-). El virus del papiloma humano se ha empezado a asociar a otros canceres, ya no solo al carcinoma cervicouterino (del cuello de la matriz o cérvix), sino también a los de boca (potenciado por el hábito de fumar e ingerir alcohol), vagina, vulva, amígdala, faringe, esófago, mama, próstata, ovario, uretra y piel. Es curioso que en épocas tempranas las lesiones ocasionadas por virus de alto riesgo no sean visibles y solo son detectables por medios alternos de diagnóstico como, el papanicolau, la colposcopía, la biopsia de cervix, etc.
Se ha logrado establecer la presencia de 5 patrones filogenéticos en los virus del papiloma humano, siendo estos: asiático, americana, europea, africana y centro – sudamericana; esta clasificación se refiere esencialmente a la composición étnica de los virus.
Epidemiología del Virus del Papiloma Humano
Se ha observado que hay una distribución mundial en la presencia del virus del papiloma humano, con algunas variantes en cuanto a los serotipos de acuerdo a las regiones, pero no hay zonas del mundo libres de la infección del mismo, por lo tanto es una infección cosmopolita.
Se ha encontrado que en cuanto a la distribución mundial hay un 1% de mujeres con verrugas detectables en la región genital, un 4% presenta lesiones detectables por colposcopía – biopsia (lesiones premalignas), que un 10% es portador de virus del papiloma humano sin presencia de lesiones premalignas y que hasta el 60% de las personas presenta anticuerpos detectables contra el virus del papiloma humano, esto último quiere decir que más de la mitad población mundial ha estado en contacto con el mismo.
La epidemiología cambia dependiendo de la edad de las mujeres, ya que se ha observado que al menos el 50% de todas las mujeres infectadas, es de una edad menor a los 30 años, pero ya haciendo un análisis más detallado en cuanto al tipo de virus, solo el 25% de las mujeres infectadas a esta edad, o antes, es portadora de virus de alto grado o con potencial maligno y conforme se avanza en la edad, se aumenta el número de mujeres afectadas por virus de alto grado, ya que han tenido más tiempo de exposición a los diferentes virus, además, de que sus condiciones generales se pueden degradar por otras enfermedades y los virus encuentran situaciones permisivas que faciliten su desarrollo.
Una situación muy importante es que la mayoría de los virus de alto riesgo corresponden geográficamente a África y América Latina, especialmente el 16 y 18.
Factores de Riesgo en Virus del Papiloma Humano
Los principales factores de riesgo para que una mujer pueda tener infección genital por parte del virus del papiloma humano son:
- Contacto sexual.
- Promiscuidad en uno o ambos miembros de la pareja.
- Multiparidad por partos.
- Historia de cualquier tipo de enfermedad de transmisión sexual.
- Depresión del sistema inmunológico por ausencia de antioxidantes en la dieta, quimioterapia, tratamiento de enfermedades autoinmunes, infección por virus de la inmunodeficiencia humana.
- Depresión local del sistema inmunológico a nivel del cervix, donde, la causa relacionada es el hábito del fumar o infecciones crónicas de otro tipo que han dado una reacción inflamatoria persistente.
Formas de Contagio del Virus del Papiloma Humano
La mayoría de las infecciones por virus del papiloma humano son por contacto sexual y se le considera una enfermedad de transmisión sexual, de hecho la más común de las infecciones de transmisión sexual, incluyendo para su transmisión incluso el uso de juguetes sexuales como los dildos o cualquier otro juguete que sea compartido. No obstante si hay evidencia real de que un recién nacido se puede contaminar por virus del papiloma humano al momento del nacimiento, especialmente al darse el paso del bebé por el canal vaginal, al momento del parto, si es que la madre presenta partículas virales infectantes al momento del nacimiento. De hecho se ha demostrado que hay paso del virus del papiloma humano a los bebés que aún no nacen, a través, de las membranas amnióticas, aún estando integras y sin trabajo de parto.
Entre los riesgos de que se de un contagio en el canal del parto (vagina), al momento del nacimiento es el desarrollo de papilomatosis en los ojos, laringe o en la región anogenital. De hecho algunos sugieren la interrupción del embarazo por cesárea, en mujeres que tienen diagnosticada infección por virus del papiloma humano y evitar el contacto con secreciones que pudieran infectar al bebé. Y la palabra correcta es sugieren la interrupción por cesárea para disminuir el riesgo, ya que se ha visto que incluso en hijos que han nacido por cesárea se ha llegado a dar el contagio, pero con una frecuencia muy menor en comparación.
Diagnóstico del Virus del Papiloma Humano
La infección por virus del papiloma humano, puede ser diagnosticada por citología cervical (papanicolau), colposcopía, inmunohistoquímica, microscopía electrónica y biopsia del cuello de la matriz (cervix) de manera clásica; ahora y con el advenimiento de la tecnología de detección del DNA se han desarrollado técnicas como la hibridación molecular y a reacción en cadena de polimerasa (PCR), de las cuales, esta última permite de una manera mucho más fidedigna hacer el diagnóstico y de establecer además el serotipo o variante del virus en específico y así saber el potencial oncogénico o maligno que la paciente en cuestión presenta.
La forma más sencilla de diagnóstico es por medio de a citología cervical o papanicolau, la cual identifica o tamiza a las pacientes que tiene riesgo de estar infectada por el virus del papiloma humano; cuando esto sucede se requiere de la confirmación histopatológica por medio de una biopsia, tomando un pequeño fragmento del cervix, que se analiza para identificar cambios dentro de las células que confirmen no solo la presencia del virus del papiloma humano, sino, el grado de avance (si lo hay) hacia el desarrollo de una lesión premaligna en 1era. instancia.
Ahora están en auge las técnicas para identificar el tipo del virus del papiloma humano y así conocer, si se trata de una infección por uno de bajo o alto riesgo, en las cuales se utilizan técnicas de detección de DNA (PCR); con el afán de tener un diagnóstico muy detallado sobre el tipo de virus que se encuentra infectando a una paciente.
El porcentaje de mujeres infectadas por el virus del papiloma humano es muy variado, puede ir del 5 al 60% de la población, siendo diferente en función del grupo social, económico, cultural y social en el cual se de el estudio.
El virus se nida o se asienta en el epitelio (parte más superficial de la piel o mucosa) escamoso del tracto genital inferior o periné, incluyendo la región anoperineal, de manera ideal, pero también puede hacerlo en regiones del tracto respiratorio y piel como ya se menciono.
Las manifestaciones clínicas más comunes son la presencia de verrugas o papilomatosis en el área donde se ha manifestado la infección, en los virus de bajo riesgo. Los virus de alto riesgo pueden permanecer asintomáticos por largos periodos de tiempo y solo por medio de la revisión y toma de papanicolau y/o colposcopía descubrirse; en el caso de la colposcopía se hace una tinción con ácido acético, para observar aquellas áreas que se ven anormales (blanquecinas), y posteriormente una tinción con lugol que da imágenes que no toman el color y permanecen pálidas; es precisamente de estas área de donde se toma la biopsia para confirmación histopatológica.
La mayoría de los reportes de papanicolau utilizan el sistema Bethesda, cuando hay reportes de anormalidad, empleándose el término de displasia para referirse a la presencia de lesiones con potencial real de migración a la malignidad; se reportan habitualmente como displasia leve, moderada, severa y carcinoma in situ.
Otra clasificación para el reporte de los resultados del papanicolau totalmente valida, son los NIC’s (de neoplasia intraepitelial cervical), que va del NIC 1 al NIC 2 y hasta el NIC 3, son resultados homologables al sistema Bethesda y a fin de cuentas nos hablan del avance en la progresión de una lesión premaligna hacia la malignidad (cáncer). Si bien en algunas ocasiones será imposible evitar que una paciente con infección por virus del papiloma, tenga una evolución a lesiones premalignas, si es absolutamente evitable, el desarrollo de una lesión maligna, donde, la traducción real de una paciente que llega a una lesión maligna asociada por virus del papiloma humano, es el descuido por muchos años, hasta más de 30.
Relación del Virus del Papiloma Humano con el Cáncer Cervicouterino
En prácticamente todas las muestras de cáncer del cuello de la matriz o cervicouterino se identifica infección por parte del virus del papiloma humano (mas del 93%). Este virus tiene como vía ideal de contagio a través de las relaciones sexuales. El periodo de incubación del virus después del contacto inicial es de entre tres semanas y ocho meses, se ha establecido que solo un 20% de las mujeres permanece con la infección pasados 24 meses del contacto inicial, es decir, lo eliminan de su organismo. Se sobreentiende que es más fácil que una mujer elimine un virus de bajo riesgo que uno de alto riesgo; se ha establecido que al menos el 50% de los adultos sexualmente activos se ha infectado por virus del papiloma humano.
Es importante hacer notar que no todas las mujeres con infección por virus del papiloma humano desarrollaran cáncer del cuello de la matriz o cervicouterino, y que existen factores que se asocian al desarrollo de lesiones malignas como el tabaco, desnutrición, déficit de factores antioxidantes, etc.
Epidemiología del Cáncer Cervicouterino
El cáncer cervicouterino ocupa el segundo lugar mundial de mortalidad femenina asociada a enfermedades malignas, superado en algunos países por el cáncer de mama, como en México. En algunos países o regiones del mundo como África, América Latina y el Caribe representa la neoplasia o enfermedad maligna ginecológica más común. En los países muy desarrollados como los del norte de Europa ha caído incluso más allá del lugar 20.
A nivel mundial se diagnostican 500000 casos nuevos de cáncer cervicouterino, la mayor parte de estos casos sucede en países en vías de desarrollo o mal llamados tercermundistas, se sabe que existe un subregistro muy importante, presumiéndose que el promedio de casos nuevos es de aproximadamente 750000.
El 80% de todos los casos de cáncer cervicouterino se diagnóstica en países en vías de desarrollo, siendo los países más afectados y con una incidencia (casos nuevos en 100000 habitantes): Haití 93.9, Zimbabwe 67.2, Bolivia 58.1, Ecuador 44.2, Paraguay 44.1 y Uganda 40.7; México tiene una incidencia (casos nuevos en 100000 habitantes) de 40.5 y en Estados Unidos es de 8.7. Los países o regiones menos afectados son: China en su provincia de Qidonsg 2.6, Italia en la región de Macerata 2.7, Israel 2.9, China en la región de Shangai 3.2 y Finlandia 3.6.
Otros países que han presentado un descenso muy importante en la incidencia de la enfermedad (casos nuevos), son Europa Occidental, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, lo cual es el resultado de programas intensos de detección con citología cervical (papanicolau), el cual es el método más rápido, barato, sencillo y de rápida interpretación que da el diagnóstico de carcinoma cervicouterino o que puede establecer la posibilidad de infección por parte del virus del papiloma humano.
La mortalidad por este problema ha descendido de una manera notable, ya que en los últimos 50 años, ha descendido un 70% y la tasa actual de muertes por cáncer cervicouterino a nivel global es de 3 por cada 100000 habitantes. Una de las principales causas del descenso en la mortalidad asociada al cáncer del cuello de la matriz o carcinoma cervicouterino radica en que la detección de las lesiones en un momento más temprano, es decir, más comúnmente se identifican las lesiones preinvasoras, en promedio 80 a 82 %, sobre las lesiones invasoras 18 a 20%; situación que anteriormente era inversa y por lo tanto desfavorecía la calidad y expectativa de vida de estas pacientes.
Esta es una enfermedad de los países pobres y traduce no solo una pobreza económica, sino también sociocultural y de acceso a los servicios básicos de salud, ya que una mujer que viva en países subdesarrollados tiene 15 veces más posibilidades de desarrollar un carcinoma cervicouterino, que aquellas que viven en países del 1er mundo y no necesariamente por la falta de dinero y si aún por situaciones socioculturales.
Epidemiología en México
En México, el 36% de todos los canceres existentes en nuestra población, corresponden al cáncer del cuello del útero o carcinoma cervicouterino, se ha apreciado una tasa de mortalidad de 3.6 por cada 100000 habitantes. En nuestro país hay una tendencia a disminuir la incidencia de carcinoma cervicouterino, especialmente por programas masivos de detección y por un cambio en la actitud de las nuevas generaciones, hacia una medicina preventiva, en donde, la eliminación de tabúes, como el de quitarse la “pena” de acudir al ginecólogo, ha favorecido notablemente la posibilidad de una detección temprana del cáncer cervicouterino.
En México la neoplasia maligna (cáncer), es más común en las mujeres y si lo ubicamos en las causas de mortalidad general del país se ubica en el lugar número 20, pero si establecemos que en México se muere una mujer cada 2 a 3 horas por carcinoma cervicouterino, entendemos la magnitud del problema.
Los estados de la República con una mayor mortalidad fueron Chiapas y Nayarit, por su contraparte el estado con mortalidad más baja es Zacatecas; se observa que en nuestro medio las mujeres de áreas rurales, tienen un riesgo 3.07 veces mayor de muerte por carcinoma cervicouterino que las de áreas urbanas. Esto fundamentado por una mayor posibilidad de allegarse a los servicios de salud esencialmente.
Si analizamos la edad de presentación de las pacientes en México con cáncer cervicouterino in situ (no invasor), lo encontramos en promedio a los 40 años y del cáncer invasor alrededor de los 50 años; la OMS establece que las edades promedios de presentación en el mundo es de alrededor de los 45 a 49 años, pero que puede presentarse aún, desde los 25 años; un grupo etario importante son las mujeres de más de 55 años, las cuales corresponden a un grupo histórico cultural con tabúes fuertemente establecidos y donde la detección oportuna del cáncer es poco común, de hecho se ha establecido que la mortalidad por carcinoma cervicouterino es del 41% en mujeres de más de 65 años.
La OMS ha referido que la tasa más alta de mortalidad se da en América latina 17.1 a 53.5 por cada 100000 y que las tasas más bajas se registran en Finlandia, siendo de 1.3 por cada 100000;
A lo largo del tiempo se ha intentado hacer una evaluación de los factores de riego asociados al virus del papiloma humano; se ha intentado atribuir a situaciones como el comportamiento sexual, número de gestas, enfermedades de transmisión sexual, uso de anticonceptivos, y tabaquismo, no obstante el único factor fuertemente involucrado con evidencias clínicas, epidemiológicas y de laboratorio es la infección por virus del papiloma humano, el desarrollo del cáncer cervicouterino es una condición multifactorial, esto quiere decir que no es el resultado de un solo evento, sino de la combinación de varios, donde, el más importante será sin duda la infección por virus del papiloma humano.
De acuerdo a la norma oficial mexicana para la prevención, tratamiento y control del carcinoma cervicouterino establece los siguientes factores de riesgo:
- Mujer de 25 a 64 años.
- Inicio temprano de relaciones sexuales, antes de los 18 años.
- Múltiples parejas sexuales, de la paciente o su compañero. 3 parejas o más riesgo de la menos 3 veces mayor.
- Infección del cuello uterino o cervix por virus del papiloma humano, es el MAS IMPORTANTE.
- Antecedente de enfermedades de transmisión sexual.
- Tabaquismo, no importa que este sea pasivo.
- Deficiencia de folatos (ácido fólico) y vitaminas A. C, y E.
- Nunca haberse realizado estudio citológico (papanicolau).
Y con los Hombres que Pasa
En el caso de los hombres se puede llegar a asociar a cáncer de pene, próstata y uretra; una de las técnicas de diagnóstico es la citología de raspado uretral y peneoscopía (una especie de papanicolau para hombres), donde también, se hacen tinciones por medio de ácido acético y se obtienen muestras para envío al patólogo del área más afectada; se ha demostrado que hasta el 69% de los hombres muestran lesiones relacionadas al virus del papiloma humano.
Es mucho más frecuente que los hombres presenten condilomas (antiguamente llamados crista galli), el porque algunas personas desarrollan condilomas y otras no es un detalle que todavía no se conoce, sin importar que tengan el mismo tipo de virus; las lesiones se asientan alrededor del glande, pero pueden estar diseminados en todo el cuerpo del pene, las ingles, el escroto, la región perineal y el ano; de ahí el porque se sobreentiende, que en algunas ocasiones los preservativos o condones tienen una protección parcial para la transmisión del virus del papiloma humano, ya que si este se encuentra en un área, donde, no se cubra el riesgo de contagio es real.
Aplicación de la Vacuna
La vacuna es un advenimiento del siglo XXI, se han desarrollado dos vacunas; una bivalente que protege contra dos virus (6 y 11) y una tetravalente que protege contra cuatro virus (6, 11, 16 y 18).
Cuál de las dos vacunas es mejor, es algo que cada paciente debe de decidir con médico; se acepta que la vacuna tetravalente se puede aplicar de los 9 a los 45 años de edad en mujeres y de los 9 a los 26 años de edad en hombres. Hasta hace poco se pensaba que la vacuna ya no presentaba utilidad en mujeres que ya eran portadoras del virus del papiloma humano, pero investigaciones recientes, han demostrado cabalmente que las personas que son portadoras del virus del papiloma humano pueden aplicarse la vacuna tetravalente.
En estas mismas investigaciones se ha observado que aquellas mujeres portadoras del virus 6, 11, 16 o 18, se ven más beneficiadas que aquellas que son portadoras de cualquier otro tipo de virus, dado que, estas tienen un mayor riesgo de contraer infecciones por los serotipos restantes. El esquema de vacunación de la vacuna tetravalente es la inicial, a los dos meses de la inicial y a los seis meses de la inicial.
Tratamiento
Las opciones de tratamiento en el caso del virus del papiloma humano, ya sea en sus condiciones premalignas o estado de portador son muy variadas, estas pueden ser:
- Conducta expectante: se ha observado que algunas de las pacientes pueden llegar a tener regresión de las lesiones (se curan solas), especialmente si se trata de infecciones por virus de bajo riesgo; cuando se ha detectado una lesión en la cual hay posibilidades de regresión espontánea se hace seguimiento colposcópico con biopsia, en periodos promedio de tres meses.
- Crioterapia: o congelamiento del cuello de la matriz, consiste en la aplicación de frío en el cuello de la matriz o cérvix con un dispositivo de acero, plata u oro, que se conecta a una pistola que le hace circular dentro un gas a alta presión que no congela el cuello por contacto indirecto, ya que el gas nunca esta en contacto con la paciente, el gas habitualmente es oxido nitroso, antiguamente se llego a usar nitrógeno líquido; estos gases en su paso pueden generar temperaturas cercanas a 92 grados bajo cero. Este es un método rápido, barato, seguro, que no requiere de anestesia o de internamiento y se realiza en consultorio.
- Acido tricloroacético: es una sustancia acida y tóxica, que se aplica se manera local en el consultorio; su inconveniente es el número de sesiones que se requieren, el dolor que se puede despertar al uso del mismo y las secuelas por cicatrización, además de que, debe de ser aplicado en todas las ocasiones por el ginecólogo.
- Podofilina, imiquimod, 5FU (fluorouracilo –efudix-) y sustancias relacionadas: son sustancias que tiene el poder de hacer desaparecer las lesiones causadas por el virus del papiloma humano; la desventaja es el número de sesiones que se requieren, el dolor ardor por su uso y a veces reacciones cicatrízales y también debe de ser aplicado en algunas ocasiones en consultorio, ya que llegan a ser muy cáusticas.
- Láser: esta técnica tiene la facilidad de realizarse con prácticamente ningún tipo de sangrado, se realiza en hospital preferentemente, donde, se vaporizan las lesiones por medio de un láser y en caso de requerirse o tratarse de una lesión extensa o de recaída, se cierra el haz de luz y se realiza un corte con el mismo para enviar un tejido que se denomina cono, por su forma, el cual se envia a estudio con el patólogo.
- Electrocirugía: nos permite también extraer tejido en una mayor cantidad también en forma de cono, se hace en hospital o en consultorio; se requiere de anestesia y en ocasiones hospitalización por algunas horas. Es un procedimiento en el cual la complicación más común es el sangrado del cuello de la matriz, precisamente de la zona de donde se tomo el cono.
- Cono con bisturí: es la toma del tejido por medio de un bisturí (una especie de cuchillo pequeño muy filoso, el cual también puede presentar sangrado y habitualmente se requiere de internamiento por algunas horas hasta observar que no hay sangrado posterior, en algunas ocasiones es necesario dar puntos de sutura sobre el mismo, para favorecer su reconstrucción y evitar el sangrado, en otras se aplican soluciones como el monsel o albothyl para cohibir el sangrado.
Prevención
Se ha visto que con el advenimiento de los métodos de barrera como el preservativo, con un adecuado uso, se puede disminuir el riesgo de contagio de virus del papiloma humano, pero hay que tener en cuenta que en ocasiones, se dan lesiones en la base del pene y si el preservativo no cubre o se retrae y deja al descubierto esta porción con lesiones (verrugas o papilomatosis), se transforma en infectante y con la posibilidad real de transmitirlo.
Si bien a veces es difícil evitar el contagio por el virus del papiloma humano, si es evitable al 100% son las muertes o lesiones mayores derivadas del desarrollo de un carcinoma por virus del papiloma humano a nivel genital.
El papanicolau también recibe otros nombres como prueba de Pap, citología o citología exfoliativa cervical y ante un resultado de un papanicolau anormal deberá de realizarse una colposcopía con biopsia dirigida. El papanicolau consiste en extrae por medio de un pequeño cepillo o espátula de madera, células del cuello de la matriz y estudiarlas; la colposcopía es la visualización del cuello de la matriz por parte del ginecólogo, con un microscopio, en el cual se aplican tinciones y de ahí se toma la muestra más anormal (donde no se tiñe). La biopsia es un procedimiento de consultorio, donde, se extrae un pequeño fragmento de tejido, por medio de una pinza diseñada para tomarlo del cuello de la matriz, el cual es enviado a patología para su estudio.
Es así que la mejor forma de prevención es la vigilancia y el control periódico, de al menos una vez al año, con papanicolau y/o colposcopía, en pacientes sanas y en quienes han tenidos lesiones ya tratadas, el seguimiento puede ser hasta cada tres meses con el ginecólogo.
En el caso de obtenerse un resultado positivo para infección del virus del papiloma humano o en quienes ya han sido portadores o han desarrollado enfermedad por virus del papiloma humano, se recomienda la revisión de la pareja (hombre) por parte de un urólogo. De hecho se recomienda que los hombres al igual que las mujeres deben de acudir a revisión urológica por lo menos una vez al año; especialmente aquellos sexualmente activos.
También se sugiere que se incremente la dieta de frutas y verduras especialmente en aquellas pacientes ya con diagnóstico de virus del papiloma humano o en aquellas que ya han tenido lesión por el mismo; ya que se ha establecido que el consumo de antioxidantes ayuda en la evolución favorable del tratamiento y en aquellas que no pueden ingerir frutas por alguna causa en especifico, como una alergia, deberán de tomar un suplemento con multivitamínicos.
Así como la eliminación del hábito en el consumo del tabaco, ya que la acción citotóxica de la nicotina y la cotinina (sustancias presentes en el tabaco), pueden favorecer o potenciar el desarrollo de lesiones premalignas o en su defecto facilitar su evolución a un problema maligno (cáncer).
El método ideal por su rapidez y costo para la vigilancia es el papanicolau, el cual como ya se ha mencionado debe de tomarse al menos 1 vez al año. Y en el caso de las mujeres que ya no tienen matriz no se debe de caer en la confianza, ya que aún así, se debe de realizar, ya que recordemos que existe el riesgo de un cáncer de vulva o de vagina.
Dr. Jorge Tirado Chávez Cirujano Ginecoobstetra y Psicólogo Clínico




